Del apuro y la dura crítica a la imagen de dejadez que dejó en el estadio Alfredo di Stéfano también salió el Valencia. Lo hizo con dos goles en el tiempo añadido, cuando el partido se escapaba y el Celta pagaba jugar en inferioridad numérica desde el minuto 60 por la expulsión de Rubén Blanco al medir mal en una salida y derribar a Maxi Gómez. El premio buscado llegó con la conexión de Kang In y Manu Vallejo, una pared entre líneas con buena definición del delantero que desataba la locura en el minuto 93.

Daba tiempo cuatro minutos después a Kevin Gameiro para poner el broche (2-0) y castigar de nuevo a un Celta que acusa cada ausencia de Iago Aspas. Cuatro derrotas y un empate en los cinco últimos partidos sin su gran referente.